Fibras fuertes y suaves
El ramio procede de una planta grande y frondosa de raíces profundas. Para procesarla, los tallos se introducen en un horno a alta temperatura para eliminar la corteza, la madera y la pectina, y extraer la fibra. A continuación, la fibra se seca, se separa, se peina y se estira en una máquina de hilar siguiendo el mismo método que para el algodón. El hilo resultante se retuerce delicadamente para crear un material único, así como tejidos finos y ligeros.
Un material respetuoso con el medio ambiente
Ejemplo perfecto del retorno de las fibras textiles vegetales para minimizar el impacto ambiental de la moda, el ramio es un tejido ecológico y muy sostenible. Resistente por naturaleza al moho, las bacterias, la luz y los insectos, puede cultivarse sin pesticidas ni productos químicos. Y, a diferencia del algodón, requiere muy poca agua.
Para prendas tan refinadas como resistentes
Además de sus cualidades ecológicas, el ramio es más transpirable que la seda gracias a su fibra hueca y sus poros abiertos. Es resistente, fácil de teñir o blanquear, conserva bien su forma sin encoger y tiene un aspecto suave y lustroso que mejora con cada lavado. Shorts de caída impecable, faldas largas etéreas o blusas tan vaporosas que olvidas que las llevas, su ligereza y su capacidad de secado rápido lo convierten en un tejido ideal para atuendos veraniegos. Naturalmente bonitos y fáciles de llevar.